12 Actitudes para aportar valor a tu empresa

Para aportar valor añadido añadido a tu empresa o al proyecto en el que trabajas no siempre es imprescindible disponer de los conocimientos y la experiencia que marquen la diferencia. La gran mayoría de las veces, lo que de verdad marca la diferencia es nuestra actitud ante el trabajo.

Tener la actitud correcta no cuesta dinero ni tiempo en formación, sino que es una decisión de compromiso con nosotros mismos, con nuestro equipo y con nuestra empresa. Cuando realizamos nuestro trabajo con una actitud que genera valor, a la larga la empresa y nuestros superiores nos acaban correspondiendo mediante un aumento de salario y responsabilidad (si es lo que queremos) y por supuesto con el debido reconocimiento dentro de la organización.

Veamos los doce puntos principales que componen una actitud que aporta valor:

1 – Responsabilidad

Asumir la responsabilidad es algo de lo que hemos hablado mucho en este blog. Se trata de no limitarse a realizar una tarea, sino de considerar todas sus implicaciones en el proyecto y hacerla de manera que optimicemos los resultados en cuanto a tiempo y dinero.

2 – Iniciativa

Ser proactivo significa realizar actividades aunque no sean tu responsabilidad directa y pensar por adelantado en los riesgos y consecuencias de las actividades del proyecto. Pensar “out of the box” y proponer nuevas ideas o mejoras es también parte de esta actitud.

3 – Flexibilidad

Esta actitud supone ser flexible en cuanto a horarios (si el proyecto o la empresa lo necesita de manera esporádica), pero también en cuanto al trabajo que realizamos. Estar abierto a tareas que no son necesariamente las asociadas a nuestro puesto de trabajo nos aporta valor como trabajadores.

4 – Puntualidad

Tanto a la hora de comenzar las reuniones, acudir a citas o entregar documentos y tareas la puntualidad nos ahorrará discusiones, hará que no seamos los culpables de retrasos en el proyecto y sobre todo servirá para que nuestros compañeros no pierdan el tiempo.

5 – Coherencia

Hablar en consonancia con lo que piensas y actuar en consonancia con lo que dices hará que seas visto como una persona en la que se puede confiar, y a la que confiar la responsabilidad. Esta es una parte esencial de los principios y valores en la Gestión de Proyectos.

6 – Actitud positiva

Cualquier equipo trabaja mejor con personas que ven el lado positivo de las cosas y no se concentran en problemas sino en soluciones. Este tipo de personas contribuyen a crear un buen ambiente de trabajo que favorece la comunicación y la productividad.

7 – Ser agradecido

Dar las gracias es una actitud que ayuda a mejorar el clima de trabajo. Muchas veces las gracias es la mejor manera de corresponder a un trabajo bien hecho.

8 – Trabajar en equipo

Esto requiere de una actitud abierta a relacionarnos con otras personas, a entender sus motivaciones, sus inquietudes, a aprender idiomas y diferencias culturales, etc. Afrontar con energía y optimismo el trabajo en grupo es una actitud clave en la gestión de proyectos.

9 – Aprendizaje

Se dice que hoy en día cada año un 10% de nuestros conocimientos quedan obsoletos. Según esta estimación, en 10 años nuestros conocimientos actuales serán completamente anticuados. Es por eso que es importantísimo no perder nuestro interés por formarnos continuamente y por aprender nuevas herramientas y procesos. Lee aquí más sobre el aprendizaje 70/20/10.

10 – Creatividad

La creatividad es en parte una cualidad, pero también es sin duda una actitud. Si tenemos la actitud de pensar continuamente en cómo ayudar a nuestra empresa a mejorar sus resultados, entonces a buen seguro se nos ocurrirán ideas que aporten valor. Aquí tienes seis consejos para aumentar tu creatividad.

11 – Concentración

Supone dejar de lado el teléfono móvil, el correo electrónico e internet y realizar nuestro trabajo al cien por cien. No distraernos continuamente es una actitud positiva ante nuestra empresa y nuestro puesto de trabajo que, cada vez más, marca la diferencia.

12 – Profesionalidad

La profesionalidad es en cierta manera una suma de todas las actitudes anteriores, pero también incorpora el respecto hacia tus compañeros, suministradores y clientes. Actuar anteponiendo los intereses de la empresa a los propios y dejar de lado el orgullo y el ego en nuestras discusiones profesionales son otra parte importantísima de esta actitud.

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