La cultura empresarial

La cultura empresarial es uno de los elementos más importantes en la gestión de empresas y la gestión de proyectos puesto que conforma los cimientos sobre los que se funda cualquier acción de los trabajadores. La cultura empresarial es el conjunto de suposiciones, valores, sentimientos, formas de pensar y formas de actuar que comparten los trabajadores de una empresa, y es además uno de los factores ambientales más importantes en gestión de proyectos. Todo ello surte efecto por ejemplo en la manera de tratar con proveedores y clientes, en el tipo de gestión de los trabajadores y los estilos de liderazgo que se suelen utilizar.

No podemos cambiar la cultura de una empresa simplemente adaptando sus normas, su estrategia o su estatuto. La cultura es algo mucho más arraigado en la organización y tiene una fuerte componente histórica que se va transmitiendo a los nuevos trabajadores. Por lo tanto, la cultura empresarial se va definiendo en los primeros años de existencia de una empresa y es algo que tiende a prevalecer cuando la gran parte del equipo permanece invariable.

Con el paso del tiempo cambiar la cultura de una empresa resulta cada vez más difícil hasta el punto de llegar a ser algo casi imposible.

Elementos de la cultura empresarial

Veamos los diferentes factores fundamentales que conforman la cultura empresarial:

  1. Ideología. Está formada a su vez por las creencias y los valores que forman la base fundamental de cómo piensan los trabajadores. Las creencias son las ideas generales sobre la situación, los objetivos y la estrategia de la empresa, además de los planes y expectativas de futuro que comparten los trabajadores. Los valores son conceptos como la tolerancia, el trabajo en equipo, el respeto, etc que están vistos como formas positivas de comportamiento.
  2. Modelos. Se trata de aquellas personas que son vistas como referencia en la manera de actuar. Se puede tratar del equipo gestor, jefes de grupo o trabajadores carismáticos o con dilatada experiencia en la empresa.
  3. Comunicaciones. Todos los medios y maneras de transmitir información también forman parte de la cultura empresarial. De qué manera se utilizan el correo electrónico, las llamadas o las reuniones, pero también la forma en la que los trabajadores se comunican entre ellos como por ejemplo si se tratan de tú o de usted, si está aceptado llamar los fines de semana, etc.
  4. Mitos. Historias sobre los fundadores o anécdotas sobre la empresa que transmiten ideas sobre la cultura.
  5. Rituales. Tales como fiestas anuales o maneras de celebrar acontecimientos especiales como ascensos, nuevas incorporaciones, cumpleaños, el cierre de un proyecto, etc.

Los factores anteriores forman en su conjunto lo que entendemos como la cultura empresarial. A continuación veremos, tomando como ejemplo las empresas en las que he trabajado hasta ahora, de qué manera la cultura empresarial afecta a nuestro trabajo como Gestores de Proyectos.

Ejemplos de cultura empresarial

A lo largo de mi carrera laboral he pasado por un total de cuatro empresas. En cada cambio realizado he podido observar grandes diferencias en la manera de actuar de los trabajadores, especialmente en cosas tan arraigadas que ni siquiera son cuestionadas.

Hace poco tiempo escribí sobre Goldbeck, la primera empresa para la que trabajé. En concreto fue en el artículo historia de un equipo altamente motivado. Algunos aspectos de la cultura empresarial en aquella empresa eran:

  • Saludar a todos los compañeros cada mañana dándoles la mano. Esto es algo habitual en las obras pero no en las oficinas. Era posible observar cómo cada nuevo trabajador adaptaba su manera de actuar y a partir del segundo día realizaba la ronda de saludos al llegar al trabajo.
  • “Bier um vier”. Los viernes tomábamos una cerveza todos juntos a las cuatro de la tarde y compartíamos tanto temas laborales como personales.
  • Cultura del ahorro. Nadie viajaba en primera clase, utilizábamos hoteles baratos y en definitiva intentábamos gastar lo menos posible en nuestros viajes.
  • Puntualidad. Todos los compañeros llegaban a tiempo a las reuniones y eran muy conscientes de la importancia de respetar los plazos de entrega. Todos daban por sentado que si es necesario hay que trabajar hasta tarde o incluso el fin de semana para poder entregar unos planos o unos suministros a tiempo.

Después de unos años decidí cambiar a ABB en Mannheim, y allí me sorprendieron varias diferencias relacionadas con la cultura empresarial. Algunos ejemplos son:

  • La relación con los compañeros era mucho más distante, tanto que incluso nos tratábamos de usted durante los primeros meses de trabajo. Muchos iban por separado a comer y por supuesto no nos saludábamos personalmente cada mañana como hacíamos en la empresa anterior. Todo esto hacía que la sensación de trabajo en equipo fuese menor.
  • La puntualidad no era tan importante, o más bien lo era de una manera diferente. De alguna manera se daba por hecho que las reuniones empezaban realmente 5 o 10 minutos más tarde de la hora de convocatoria. De hecho, los jefes llegaban casi siempre tarde porque habían estado anteriormente en otra reunión que a su vez había durado más tiempo de lo acordado al empezar más tarde. Al principio me irritaba esta situación pero con el tiempo me di cuenta de que funcionaba igualmente si todos los trabajadores la asumían por igual.
  • El trato al trabajador por parte de la empresa era bastante mejor. Las condiciones de viaje no eran tan espartanas y el tiempo de viaje era considerado tiempo de trabajo. Además de eso, las horas extras de trabajo se acumulaban a una cuenta y con esas horas podías pedir días adicionales de vacaciones cuando la carga de trabajo era menor. Recuerdo que me sorprendió que los trabajadores en general no valoraban estas condiciones puesto que para muchos de ellos simplemente era lo normal.

Tras cinco años dejé Mannheim y cambié dentro de la multinacional a ABB Robotics. En mi caso se trataba de una empresa bastante joven que había comprado ABB para integrarla en la multinacional. La cultura todavía era la de la empresa original y también se podían apreciar grandes diferencias en comparación con la matriz.

  • Era mucho más común la comunicación directa entre los empleados y no existía ningún hábito de documentar el resultado de las reuniones. Esto hacía dichas comunicaciones menos eficientes y además era mucho más difícil informar al resto de la multinacional sobre el estado de los proyectos.
  • Las decisiones eran tomadas la mayoría de las veces de manera individual por el gerente (el cual era el fundador de la compañía original). Se carecía de una visión global y se ignoraban las repercusiones para ABB.
  • Se tendía a medir el rendimiento de los trabajadores por la cantidad de horas que pasaban en la oficina y no por sus resultados. Por supuesto, las horas extra no eran apuntadas en ninguna cuenta sino que básicamente se las regalabas a la empresa.
  • Había un cierto ambiente de desconfianza que partía del gerente (seguramente debido a experiencias anteriores). Es por eso que nadie podía realizar pedidos y que no había jefes de grupo sino que los 35 trabajadores eran subordinados directos del gerente. La gestión de los trabajadores era prácticamente inexistente.
  • En la parte positiva había una gran libertad de trabajo (siempre que el mismo no supusiese la toma de decisiones relevantes). Esto facilitaba el desarrollo de nuevas soluciones y era un ambiente favorable para muchos de los trabajadores.
  • Además de eso había una relación mucho más cercana con los compañeros. Organizábamos actividades como barbacoas, ir a correr o jugar a volley playa y en general el ambiente era muy positivo.

Después de aquel trabajo cambié a Tetra Pak, empresa en la que actualmente sigo trabajando. De nuevo pude observar cambios en cuanto a la cultura empresarial, tales como:

  • Una identificación mucho mayor con la empresa. Muchos más trabajadores conocen la historia de la misma y están orgullosos de trabajar para la empresa, algo que se acaba contagiando.
  • Hay una gran libertad pero también una gran confianza hacia los trabajadores. La empresa permite el teletrabajo casi sin limitaciones y el contacto con los superiores, en muchos casos ubicados en otros países, es el estrictamente necesario. La empresa presupone que tiene a trabajadores responsables que velan por los intereses de la misma.
  • De nuevo la puntualidad para las reuniones no es demasiado importante e incluso es normal cancelar reuniones con poca antelación.
  • El trato al cliente es diferente en tanto en cuanto que se evita en todo lo posible el uso de condiciones contractuales y reclamaciones. Es más importante mantener una relación positiva con un cliente que maximizar el beneficio de un proyecto.
  • Otra diferencia es que se piensa más a largo plazo. Los cambios de estrategia o de estructura de la empresa suceden con un plazo de hasta décadas entre sí. Además, no se aprecia tanto interés en los resultados trimestrales o incluso anuales, sino en los resultados a largo plazo. Esto es debido principalmente a que la empresa es familiar y no cotiza en bolsa, pero tiene un efecto en la manera de pensar y de actuar de sus trabajadores.

Estos son, a modo de ejemplo, algunos de los diferentes aspectos que he podido observar en mi carrera profesional.

Conclusión

Como decíamos al principio, una vez se establece una cultura en una empresa es casi imposible cambiarla. Los nuevos trabajadores la observarán y adaptarán su conducta a la misma. Por eso en una entrevista es importante intentar escuchar signos de qué tipo de cultura es la que reina en la empresa y pensar si es el tipo de cultura que te gustaría adoptar en tu trabajo.

La parte buena de nuestro rol como Gestor de Proyectos es que, aunque sea difícil, podemos crear una cultura dentro de nuestro proyecto. No será posible trabajar de manera totalmente diferente a como lo hace la empresa, pero seguro que podemos lograr algunas cosas dentro de nuestro proyecto como que las reuniones comiencen puntualmente, que tengamos una relación cercana con el resto del equipo o que seamos conscientes de los costes de los viajes. Te invito a pensar en qué tipo de cultura te parece la más favorable y a intentar adoptarla en tu proyecto.

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