Sal de tu zona de confort

Qué es la zona de confort

Seguramente hayas oído hablar alguna vez de la zona de confort. Este concepto engloba el estilo de vida, las actividades, el trabajo, el entorno o el lugar en el que nos sentimos cómodos puesto que son lo que conocemos y vivimos día a día. Cuando estamos en nuestra zona de confort no debemos esforzarnos en el día a día puesto que nuestras acciones e interacciones son más que conocidas. Sabemos hacer nuestro trabajo pues es lo que llevamos haciendo un largo tiempo, podemos anticipar las reacciones de las personas pues las conocemos muy bien y nuestros hobbies tampoco suponen un esfuerzo especial puesto que los llevamos realizando desde hace muchos años. 

La situación anterior es para nuestro cerebro lo que el sedentarismo para nuestros músculos. Nuestro cerebro apenas necesita esforzarse y se vuelve perezoso y cada vez menos capaz. 

En nuestro trabajo como Gestor de Proyectos es normal sentirnos fuera de nuestra zona de confort al tener que lidiar continuamente con nuevos problemas y situaciones desconocidas. Sin embargo, a veces lo anterior se vuelve una mera ilusión. Son muchos los casos de personas con varios años en la misma empresa y gestionando el mismo tipo de proyectos para las que realizar un proyecto se vuelve una rutina. Las actividades, los problemas a resolver y el equipo de desarrollo se repiten continuamente y el trabajo deja de suponer un reto. Es importante saber reconocer una situación así y actuar al respecto obligándonos a salir de nuestra zona de confort, bien sea dentro o fuera de nuestro trabajo. 

Cómo salir de la zona de confort: en el trabajo

Algunas posibilidades para salir de nuestra zona de confort relacionadas con nuestro trabajo son: 

  • Realizar un curso de formación. Nos aporta una situación nueva posiblemente en un lugar distinto, la posibilidad de conocer nuevas personas de dentro de nuestra organización o de otras empresas y por supuesto el esfuerzo por aprender y aplicar nuevos conocimientos. 
  • Dirigir proyectos más grandes. Los proyectos de un volumen significativamente mayor requieren de una organización y dirección diferentes. Los problemas y los retos asociados serán muy distintos de lo que conocemos aunque la tecnología sea la misma. 
  • Dirigir proyectos más pequeños. Los proyectos de menor envergadura requieren de menor gerencia y mayor participación propia en los procesos de la empresa. Además, normalmente requieren de menor tiempo de realización y es posible dirigir varios proyectos a la vez. Podemos por lo tanto acumular experiencia rápidamente con diferentes tipos de clientes y de situaciones, a la vez que los riesgos son menores en cuanto a volumen de su impacto. 
  • Trabajar con un equipo diferente. Dirigir y moderar la formación de un equipo para un proyecto es una tarea difícil para un Gestor de Proyectos. Es por eso que cuando tenemos un equipo que funciona tendemos a utilizar la misma constelación para nuevos proyectos. Si es posible, deberías plantear la posibilidad de dirigir el próximo proyecto con un nuevo equipo de trabajo. 
  • Dirigir otro tipo de proyectos. Esto puede ser posible en grandes compañías. El reto estaría en el nuevo sector / la nueva tecnología en la que trabajas. Por otro lado, tu experiencia en otros departamentos de la misma empresa aporta valor añadido, por lo que no es descabellado que te tengan en consideración para dirigir otro tipo de proyectos. 
  • Cambiar de trabajo. Cambiar de empresa o cambiar de puesto de trabajo dentro de la misma supone sin duda salir de tu zona de confort pues tanto los compañeros como las tareas en sí cambiarán. 
  • Desplazarse al extranjero (combinable con muchos de los puntos anteriores). Por supuesto cambiar de país, incluso si es a uno en que se hable el mismo idioma, es un reto impresionante en tu vida.

Cómo salir de la zona de confort: en nuestra vida privada

Algunas posibilidades para salir de tu zona de confort en el ámbito privado podrían ser: 

  • Comenzar a practicar un deporte nuevo. Supone aprender nuevos movimientos, reglas del juego y también conocer a otras personas. 
  • Visitar otro país. Te ofrecerá la posibilidad de conocer una nueva cultura, idioma, nuevas ciudades, gente, etc. 
  • Aprender un idioma. De modo similar al anterior, los nuevos conocimientos, personas y la posibilidad de tener contacto con otra cultura serán un gran cambio con respecto a tu día a día. 
  • Asistir a nuevas ofertas culturales (teatro, ópera, musicales…). En cierto modo las actividades culturales a las que no somos afines nos hacen salir de nuestra zona de confort al sorprendernos en un ambiente diferente. 
  • Conocer nuevos grupos de gente a través de actividades de ocio, asociaciones, actos. Después de leer lo anterior es evidente que esto también es una manera de entrenar nuestro intelecto. 
  • Iniciar un proyecto personal (blog, pequeña empresa, libro, música…). Todas estas cosas nos harán enfrentarnos a nuevos retos que nos sorprendan y nos exijan plenas facultades para superarlos estan fuera de nuestra zona de confort. 

Conclusión

Salir de tu zona de confort es siempre un reto que a buen seguro vas a superar, por lo que te aporta crecimiento personal, satisfacción, confianza en  mismo, un horizonte más amplio, nuevos conocimientos, un cerebro entrenado, capacidad de sacrificio y dedicación. 

Solamente necesitas para ello encender la chispa adecuada mediante el inicio de una conversación, el envío de tu CV, la realización de una llamada o una búsqueda en internet, la compra de entradas o el pago de una suscripción. Con acciones tan pequeñas como las anteriores das el paso necesario para obligarte a salir de tu zona de confort, algo de lo que seguro no te arrepentirás. 

Te animamos por ello a dar ese primer paso y esperamos que la experiencia sea muy gratificante.

Deja un comentario