Gestionar la seguridad en un proyecto de gran envergadura no es solo un requisito legal, sino una responsabilidad moral. Durante mi trayectoria liderando equipos en entornos complejos, he aprendido que la prevención y la cultura de seguridad son pilares fundamentales. Hoy quiero compartir algunos aspectos clave que marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso en la gestión de seguridad en terreno.
1. Planificación Exhaustiva: No Dejar Nada al Azar
Antes de pisar el terreno, una estrategia clara es vital. En mi caso, desarrollamos un Plan de Seguridad y Salud adaptado a los riesgos específicos del proyecto, desde trabajos en altura hasta manejo de maquinaria pesada. La identificación temprana de peligros y la definición de protocolos evitan improvisaciones mortales.
2. Formación Continua: Más Allá del Papel
Cumplir con los cursos obligatorios no basta. Insistí en capacitaciones prácticas—simulacros de emergencias, talleres de uso de EPIs (Equipos de Protección Individual) y charlas diarias (toolbox talks). La diferencia la hacen los detalles: un operario que entiende por qué debe abrocharse un arnés actúa con mayor convicción.
3. Supervisión Activa y Liderazgo Visible
En proyectos gigantes, la seguridad no puede delegarse solo al equipo de prevención. Yo mismo recorría la obra semanalmente, hablando con los trabajadores. Esta proximidad no solo detectaba fallos (como barandillas flojas o cables desprotegidos), sino que reforzaba la confianza: el mensaje era claro: «Aquí la seguridad es prioridad».
4. Tecnología como Aliada
Implementamos drones para inspeccionar zonas de difícil acceso y wearables con sensores que alertaban sobre fatiga o exposición a gases. La digitalización de permisos de trabajo y checklists en tiempo real agilizó la respuesta ante incidencias.
5. Cultura de Reporte Sin Miedo
Uno de mis mayores logros fue fomentar un ambiente donde los operarios reportaban riesgos sin temor a represalias. Con un sistema anónimo y reuniones de feedback, corregimos desde near-misses hasta deficiencias en señalización.
6. Resiliencia ante lo Imprevisto
Por mucho que se planifique, siempre surge lo inesperado. En una ocasión, un derrumbe inesperado puso a prueba nuestros protocolos de evacuación. Gracias a los simulacros, no hubo heridos. La lección: repetir, repetir y repetir los procedimientos hasta que sean automáticos.
Conclusión: La Seguridad es un Compromiso de Todos
Gestionar la seguridad en megaproyectos exige rigor, empatía y adaptación constante. No hay atajos. Pero cuando al finalizar la obra todos regresan a casa sanos y salvos, cada esfuerzo cobra sentido.
¿Y tú? ¿Qué experiencias has tenido en gestión de seguridad?