Rogue Trader – El hombre que arruinó el banco Barings

Barings, fundado en 1.762, era el banco inglés más antiguo de Inglaterra y uno de los más antiguos del mundo. Lo era, hasta que en febrero de 1995 el banco se tuvo que declarar insolvente tras descubrir un agujero en sus cuentas de 827 millones de libras, más del doble de su capital de comercio. El libro Rogue Trader nos cuenta la historia de Nick Leeson, la persona que causó dicha quiebra.

Nick comenzó trabajando para Barings en Inglaterra y tras varios trabajos exitosos fue enviado a Singapur como responsable de instaurar el negocio de trading en Asia. Por aquel entonces Nick tan solo tenía 23 años y era ya responsable tanto de la compra-venta de acciones y futuros como de la contabilidad asociada a los mismos, para lo que contaba con un equipo de cinco personas con muy escasa experiencia.

A partir de aquí el artículo contiene spoilers, así que si pretendes leer el libro o ver la película basada en el mismo te dejamos aquí los enlaces correspondientes y te recomendamos dejar de leer este artículo.

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A comienzos de los años 90 el trading en Singapur todavía se realizaba a viva voz, por lo que era frecuente que hubiese errores al negociar, como por ejemplo que alguien entendiese “comprar” en lugar de “vender” o que negociase un valor diferente al que el cliente pretendía. Barings, conociendo la situación anterior, disponía de una cuenta destinada precisamente a anotar dichos acontecimientos como fallos de contabilidad y tener visible la suma total de los mismos para declararlos finalmente como pérdidas o ganancias al final del periodo contable.

Por casualidades del destino, una cuenta adicional fue creada (la cuenta 88888) para poco más tarde acabar olvidada en el limbo del sistema de contabilidad. Dicha cuenta, ajena a las miradas de la central londinense, es la que Nick utilizaría a partir de entonces para encubrir los errores de su equipo.

Rogue Trader, siendo la biografía de Nick Leeson, nos cuenta detalladamente y desde su punto de vista cómo se llegó hasta la situación anterior, en la que un joven que no llegaba a los 25 años tenía el control absoluto de los negocios en Asia del banco Barings además de la posibilidad de ocultar los mismos de cara a la central.

Especialmente interesante me ha resultado el leer cómo Nick, partiendo de esta situación, utiliza cada vez más y más las posibilidades asociadas a la misma. Primero se trata de proteger a uno de sus trabajadores encubriendo sus errores. Más tarde Nick comienza a negociar contratos que no están permitidos por Barings, y por último comienza a vender futuros para cubrir las pérdidas generadas en la cuenta 88888. Poco a poco, las patadas hacia adelante para encubrir sus fallos son cada vez mayores. Apenas sin darse cuenta, Nick acaba metido en un agujero tan profundo que ya no puede volver a la superficie. Solamente le queda seguir cavando más y más.

Y el párrafo anterior resume lo que en definitiva más me ha gustado del libro: la sensación de acompañar a Nick en su travesía moral y emocional a lo largo de sus cinco años en Singapur. Y me ha gustado especialmente porque en nuestro trabajo podemos encontrarnos con situaciones parecidas, en las que una pequeña mentira, un olvido, un error o un atajo en una tarea hacen que nos metamos, sin quererlo, en un agujero parecido. Es muy importante reconocer una situación así cuando todavía estamos a tiempo de poder salir del agujero aunque sea rasguñados, en lugar de seguir cavando hasta que no quede más salida posible.


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