Los tres pasos necesarios para realizar cambios en una empresa

Las condiciones ambientales de una empresa están cambiando continuamente. Cambios de leyes, nuevos competidores, diferentes condiciones económicas, nuevos productos, diferentes expectativas de los consumidores, llegada de nuevas tecnologías (ordenadores, internet, cloud computing…), etc.

Una empresa que no se adapte continuamente corre el peligro de morir de éxito, siendo sobrepasada tarde o temprano por sus competidores. Así pues, una empresa deberá ser flexible y adaptarse a todos esos cambios lo más rápido posible. Para lograrlo será necesario cambiar estructuras, procesos, tecnologías y formas de trabajar en la empresa.

cambios internos

Sin embargo, esto no es tan fácil como parece. Muchos empleados, especialmente los de una edad algo más avanzada y que llevan varios años en la empresa, tienden a querer continuar haciendo su mismo trabajo de la misma manera que hasta ahora. Esto es debido a que una adaptación supone un esfuerzo extra que no todo trabajador está dispuesto a asumir, pero también a que creen saber que su manera de trabajar es la correcta. “Esto siempre se ha hecho así”, “Aquí trabajamos de esta manera”, “¿Para qué lo vamos a cambiar si hasta ahora nos ha funcionado?” son algunas de las frases recurrentes cuando se trata de cambiar algo en la empresa.

Para luchar contra esta dinámica y logra un éxito continuado en el tiempo, es muy importante reflexionar sobre los tres pasos para el cambio:

1 – Debemos concienciar a nuestros trabajadores de aquellas cosas que funcionan mal o simplemente se deben mejorar, indicando cómo nuestros competidores están avanzando o mostrando los puntos débiles de nuestra empresa. De esta manera luchamos contra la impresión que parecen tener algunos trabajadores de que todo va bien y seguirá así para siempre. Debes insistir en la parte positiva de los cambios, como es el aprendizaje y el consecuente valor añadido como trabajador.

2 – Cuando planificamos introducir cambios, es muy importante dedicar un tiempo a justificar, explicar y hacer entender por qué son necesarios dichos cambios, y cuál es nuestro objetivo al implementarlos. Debemos intentar que nuestros trabajadores entiendan la asociación entre los problemas que hemos mostrado anteriormente y los cambios que pretendemos introducir.

3 – Para lograr una alineación entre los puntos uno y dos, deberemos tener en cuenta el “tempo”. Es importante realizar cambios en una cantidad y una velocidad en la que sean asimilables por nuestra plantilla, ya que queremos ganar su apoyo para la implementación y mejorar su actitud ante posibles futuros cambios. Los cambios muy lentos hacen que los trabajadores pierdan su interés hacia los mismos, y los cambios muy rápidos son difíciles de asimilar para la plantilla, además de dar la impresión de que no están bien pensados.

Así, con la planificación, la dedicación y el “tempo” adecuados podemos hacer que el cambio y la mejora continua pasen a formar parte de nuestra cultura de empresa, asegurando con ello nuestro futuro.

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