El síndrome de Procusto: perjudicar a quien sobresale

En la mitología griega, Procusto era un posadero de Ática que ofrecía alojamiento a los viajeros en su casa en las montañas. Cuando sus clientes dormían, Procusto les amordazaba y adaptaba sus cuerpos a la cama, bien estirándolos dolorosamente o cortando la cabeza y los pies a los que eran demasiado grandes. Al final, Teseo acabó sometiendo a Procusto a su propia tortura, pues por supuesto ni siquiera él mismo encajaba en las dimensiones de la cama.

Debido a su historia, Procusto se ha convertido en el abanderado de aquellos que no toleran la diferencia y es por tanto sinónimo de uniformidad. Otros usos, por ejemplo en ergonomía, se refieren a que sea la persona quien se adapte al objeto, y no al contrario.

Nosotros nos centraremos en el síndrome de Procusto, que sirve para definir la actitud de aquellos que reaccionan negativamente en especial hacia aquellas personas que sobresalen o a las que simplemente consideran mejores. Aunque se da también en relaciones personales o de pareja, el síndrome de Procusto es más visible en el ámbito académico y el laboral.

Cuando hablamos del ámbito académico no es difícil pensar en personas que se ven aisladas y menospreciadas por sus compañeros e incluso sus profesores por ser mejores. En muchos casos los jóvenes muy capacitados se ocupan de permanecer dentro de la media para evitar este tipo de rechazo.

Mitología griega

Síndrome de Procusto en Gestión de Proyectos

En el ámbito laboral, que es el que más nos interesa como Gestores de Proyectos, el síndrome de Procusto también está muy extendido. Tenemos diferentes situaciones o formas en las que aparece, con las correspondientes implicaciones.

  • Consciente / Inconsciente. La persona que rechaza a los trabajadores mejores lo puede hacer consciente o inconscientemente. En el primer caso se intentará crear un perjuicio a la persona que destaca, mientras que en el caso inconsciente se aprecia más bien en el hecho de no aceptar opiniones o comportamientos distintos.
  • Alta / baja autoestima. El síndrome de Procusto se puede dar en personas con autoestima particularmente alta o baja. Mientras que en el primer caso la persona está tan segura de sí misma que no acepta actitudes o pensamientos diferentes, en el segundo caso la persona reacciona negativamente ante aquellos que considera mejores puesto que hacen bajar todavía más su autoestima.
  • Situación de poder / perteneciente a un grupo. La persona con el síndrome de Procusto puede encontrarse o no en una situación de poder. El primer caso sería el de un jefe de grupo, de departamento, un gestor, personal de recursos humanos o nosotros mismos como Jefes de Proyectos. En este caso las posibilidades de afectar negativamente al buen trabajador son muy claras. Por otro lado un componente de un equipo de trabajo, aunque carezca de poder en las decisiones de personal, puede ser también muy perjudicial si ejerce influencia en el grupo.

Conclusión

Tanto dentro del equipo de trabajo de nuestro proyecto como en general en nuestra empresa los efectos negativos de las personas con síndrome de Procusto son evidentes. Atacando a aquellos que destacan bajarán el listón de la productividad, harán que se evite buscar la excelencia y lograrán que no se mejoran los procesos. Todo esto lleva al estancamiento de nuestra empresa y por tanto a serios problemas para competir en el futuro.

Debido a los cambios tecnológicos es evidente que los nuevos trabajadores tenderán a destacar en algunos aspectos y podrán aportar nuevas ideas a la empresa, y esto es algo más que necesario para progresar, y que por tanto debemos fomentar. Este hecho no hace peores a los trabajadores con más experiencia, sino que una buena mezcla es totalmente importante. Debemos pues ser y hacer conscientes a nuestro equipo de este hecho y evitar a toda costa caer en la dinámica que crea el síndrome de Procusto.

It’s better to hang out with people better than you. Pick out associates whose behavior is better than yours and you’ll drift in that direction. (Warren Buffet)

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